Lagunas de Cantalejo (Segovia)
byRamas de pino resinero sobre la Laguna de la Cerrada. Lagunas de Cantalejo. Cantalejo. Segovia. España. Foto: Javier Prieto Gallego
Ramas de pino resinero sobre la Laguna de la Cerrada. Lagunas de Cantalejo. Cantalejo. Segovia. España. Foto: Javier Prieto Gallego
La Real Casa de Moneda de Segovia fue una innovadora fábrica de acuñar monedas construida por deseo del rey Felipe II. Fue la instalación de este tipo más moderna en su momento y destacó por la elevada mecanización de todo el proceso, que consiguió aprovechando la energía hidráulica del río Eresma.
Hubo un tiempo ya lejano en el que el prestigio de las monarquías europeas se medía por el tamaño de los espejos que fueran capaces de colgar en las paredes de sus palacios. Y en eso, durante un tiempo, España fue la campeona de Europa. La Real Fábrica de Cristales de la Granja contó en su momento, allá por el siglo XVIII, con los medios tecnológicos más avanzados de Europa.
El acebal de Prádena es la mayor mancha forestal de acebos del Sistema Central. Un fácil paseo con inicio y final en esta localidad segoviana permite conocer no solo este valioso bosque sino también la espectacular dehesa de sabinas y robles centenarios que crecen junto a él.
La Senda de los Pescadores, a tres kilómetros de la localidad segoviana de Cuéllar, es una propuesta senderista tan llamativa como inesperada. El río Cega atraviesa un estrecho cañón abierto entre las arenas de uno de los pinares más extensos de toda Europa. Lo sorprendente es que las condiciones de luz y humedad hacen de esa franja ribereña una auténtica selva.
La Senda de los Molinos es una apetecible propuesta senderista que discurre por las orillas del Eresma en el corazón mismo de la capital segoviana.
El paseo por la Senda de los Dos Ríos discurre por el espectacular pasillo que enlaza las riberas del Duratón y el Caslilla, brindando la oportunidad de recorrer el exterior de las murallas de Sepúlveda y de algunas de las siete puertas que en su día la guardaron de los peligros del mundo. Y todo ello mientras se discurre por el fondo de los vertiginosos cantiles que el Duratón –río de conocida destreza en estos menesteres- dibuja a su paso por la localidad.