Espacio natural

Rincones, senderos y propuestas para disfrutar de la naturaleza.

Orbaneja del Castillo (Burgos): qué ver, qué hacer y dónde dormir

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Orbaneja del Castillo es uno de los pueblos más pintorescos del norte de la provincia de Burgos. También uno de los más visitados, especialmente cuando las lluvias cargan con agua la espectacular cascada que se descuelga desde lo alto de la localidad. Un lujo de paisaje y paisanaje que merece recorrerse con calma. Recuerda que reservar tus alojamientos a través de SIEMPRE DE PASO me ayuda a generar contenidos gratuitos de calidad para este blog.

Santa Gadea del Cid y el Sendero de Bozoó (Burgos)

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En el noreste de la provincia de Burgos nos aguardan dos sorpresas que bien merecen un viaje: la villa medieval de Santa Gadea del Cid y, muy cerca, el Sendero de Bozoo. Recorriendo este último descubrirermos la rareza de un alcornocal, una especie de corte mediterráneo que, sin embargo, no ha tenido ningún problema para desarrollarse tan cerca de la Cordillera Cantábrica.

La Senda de los Monjes (Sanabria, Zamora)

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Los monjes del monasterio de San Martín de Castañeda ejercieron durante siglos el monopolio de la pesca de truchas en el Lago de Sanabria (Zamora). Y de ahí le viene el nombre al camino que une las localidades de Ribadelago Viejo y el monasterio: la Senda de los Monjes, uno de los paseos senderistas más tradicionales de cuantos pueden realizarse en este espacio natural. Te cuento cómo realizarlo y qué más cosas hacer si te decides a disfrutar de este espectacular paseo.

Sendero circular “Pueblos de Sajambre” (León)

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El Valle de Sajambre es un cuenco natural forrado de bosques de cuento. Además de un montón de buena gente caben en él un pequeño reguero de pueblos con mucha personalidad. Una estupenda forma de conocerlos es haciendo a pie el sendero Pueblos de Sajambre. Un recorrido perfecto para sumergirse en sus bosques y disfrutar de los paisajes que dibujan sus majestuosas montañas.

Por la orilla del Batuecas (Salamanca)

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En el siglo XVII se creía que el Valle de las Batuecas estaba habitado por hombres primitivos que andaban medio desnudos. Hoy los únicos habitantes que tiene son los monjes carmelitas del Convento de San José. Pero sigue siendo un rincón apartado y misterioso hasta el que merece la pena acercarse. Aquí te cuento cómo y qué es lo que todavía esconde.