Ruta arqueológica de La Horadada (Burgos)

Fortaleza de Tedeja. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Fortaleza de Tedeja. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Entre cantiles y riscos de vértigo se abre paso el desfiladero de La Horadada, en el arranque de Las Merindades burgalesas. Este viaje recorre algunos de los restos que dejaron por allí los habitantes que hicieron suyo estos paisajes hace más de 1.000 años. Recuerda que reservar tus alojamientos a través de Siempre de Paso me ayuda a generar contenido gratuito para que lo disfrutes.

Ermitas rupestres y restos de fortificaciones en el entorno del desfiladero burgalés de La Horadada

Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Si fuera posible -que no siempre lo es-, este viaje habría que empezarlo por el principio: el centro de interpretación arqueológica del desfiladero de La Horadada. Sería la mejor forma de entender por qué las cosas son como son y se encuentran donde están. No hay mejor libro abierto que contemplar a vista de buitre la maqueta que se exhibe en el recibidor de entrada al centro: de un lado, la extensa planicie en la que se acomoda un ramillete de localidades al frente de las cuales se sitúa Trespaderne, arranque del histórico territorio, hacia el norte, de las Merindades burgalesas; del otro, las vegas de La Bureba; y en medio, partiéndolo todo en dos, el enrevesado discurrir de dos sierras imposibles, la de Tesla y los Montes Obarenes, entre cuyas puntas se cuela como puede un río Ebro crecido con la inmediata incorporación del río Oca, que confluye en él justo a la entrada de un desfiladero tan estrecho y vertiginoso que apenas deja sitio ni para que corra el aire.

Fortaleza de Tedeja. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

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De hecho, este pasillito entre montañas, el único que se abre de forma natural en medio de estas abruptas sierras a lo largo de muchos kilómetros, se convirtió por méritos propios en un corredor estratégico avaramente codiciado –y controlado- por las legiones romanas. Ese es precisamente el origen de la fortaleza de Tedeja, enclavada en un balcón natural sobresaliente y desde la que hasta el más miope de los romanos podía distinguir el vuelo de una mosca a decenas de kilómetros a uno y otro lado del murallón montañoso.

El valor estratégico del desfiladero que se controla desde ella creció sobre todo a partir del siglo III con la construcción junto al discurrir del Ebro de la calzada romana que unía las poblaciones de Juliobriga (Reinosa) y Veleia (Pamplona). Pero aquella torre de control visual pasó a convertirse en un auténtico recinto fortificado dos siglos más tarde, en un momento de intensa disputa territorial, cuando se amplía la construcción, se tiende una muralla de dos metros de espesor y se interpone un foso de 12 metros de anchura. Todo ello adobado con torres semicirculares auxiliares y un aprovechamiento inteligente del terreno. Así es como se fabrica una caja fuerte inexpugnable desde la que sentarse a mirar quién pasa y con qué intenciones. La angostura del pasillo natural es tal que bastaban cuatro voces y unas flechas para cerrar el paso a quien no tuviera sus papeles en regla.

Estación de tren de Trespaderne. Línea Santander-Mediterraneo. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Estación de tren de Trespaderne. Línea Santander-Mediterraneo. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

El valor estratégico del fuerte desarrollado después por los visigodos se mantuvo durante la ocupación islámica y sirvió a los cristianos para mantener a sus contrincantes a raya tras la línea del Ebro. Tan a salvo se sentían que se localizan en esta zona algunas de las manifestaciones cristianas más antiguas de la Península. En concreto, la lápida conmemorativa de la consagración del templo de Santa María de Mijangos, grabada con caracteres visigodos es tenida como el texto de origen cristiano más antiguo localizado al norte del río Ebro.

De todo esto y mucho más pone al tanto la visita al centro de interpretación, ubicado en la antigua estación de tren de Trespaderne. La escenografía al uso en estas instalaciones recrea la nave central de ese templo, cuyos restos deben visitarse después in situ, y permite pasear por el interior de una pequeña aldea con ejemplos de sencillas viviendas romanas y visigodas. Ahora bien, el centro, desde su inaguración en el año 2002, ha pasado por muy diferentes etapas en su gestión, con diferentes cierres y reaperturas, por lo que nada asegura que cuando leas esto sea visitable de nuevo. Para estar seguro, lo mejor es contactar antes con el Ayuntamiento de Trespaderne y preguntar: tel. 947 308 611.

Fortaleza de Tedeja. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Fortaleza de Tedeja. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

El viaje

En cualquier caso, nada impide un ameno e instructivo garbeo para conocer algunos de los rincones que aún albergan restos de interés histórico en este espectacular entorno. Unos restos arqueológicos que se sitúan entre el final de la época romana, en torno a los siglos II al VIII d.C., y la Alta Edad Media.

Entre esos restos destacan, por lo ya dicho, los de la fortaleza de Tedeja, en una situación estratégica desde la que se controlaba el paso por La Horadada hasta de las lagartijas. Para llegar en coche desde el centro -la antigua estación de tren- hay que tomar la carretera de Mijangos hasta una inmediata desviación a la izquierda que, tras cruzar las vías muertas, se convierte en la pista de tierra de fuerte desnivel que sube hasta los consolidados restos de la fortaleza.

De regreso a la carretera de Mijangos hay que seguir otros dos kilómetros más hasta el camino señalizado por el que se alcanzan los restos, también consolidados, del templo de Santa María de Mijangos. De origen tardorromano, en torno al siglo V, el edificio debió de ser reconstruido en época visigoda. Alrededor se localizan diferentes tipos de enterramientos pertenecientes a la necrópolis.

Iglesia de Mijangos. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Iglesia de Mijangos. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Iglesia de Mijangos. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Iglesia de Mijangos. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

El recorrido puede completarse con dos lugares de gran interés ubicados en el interior del desfiladero de La Horadada: las cuevas de los Portugueses y la cueva de San Pedro, esta última cerca de la localidad de Tartalés de Cilla.

Junto a la carretera que une Oña y Trespaderne, en el mismo cruce de que lleva a Tartalés de Cilla, se localiza el acceso hasta las conocidas como cuevas de los Portugueses, un sorprendente conjunto eremítico rupestre formando por 14 espacios o habitaciones excavadas gracias a las facilidad que siempre brinda a este fin la roca arenisca. Su construcción se remonta a época visigoda y altomedieval y su nombre está relacionado con el uso de vivienda que hizo de ellas, a principios del siglo XX, un grupo de inmigrantes que trabajaba en la obras de la construcción del canal hidroeléctrico de Trespaderne. Un uso que tuvo, como principal consecuencia, la modificación sustancial de la distribución original del complejo. Inicialmente se trataba de habitáculos independientes, con planta de tendencia rectangular y un único vano que servía de puerta. Algunos de los bancos corridos y hornacinas que se ven corresponden al momento primitivo de su construcción.

Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Desfiladero de La Horadada. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Desfiladero de La Horadada. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cuevas de los Portugueses. Tartalés de Cilla. Desfiladero de La Horadada. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

En alto sobre el pueblo de Tartalés de Cilla se localiza la también sorprendente y original ermita rupestre de San Pedro o cueva de Los Moros. Sus orígenes se corresponden, al igual que otras construcciones similares, con la época visigoda o Alto Medieval (en torno a los siglos VI y IX).


EN MARCHA. A Trespaderne puede llegarse desde Oña por la N-629 o desde Medina de Pomar por esa misma carretera.

EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN. Se encuentra ubicado en la antigua estación de tren de Trespaderne. Ayuntamiento de Trespaderne: tel. 947 308 611.

MAPA DEL VIAJE


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