UN VISITA A LAS NAVAS DEL MARQUÉS

Torre mirador de la Ciudad Ducal (1873) realizada en madera y hierro, atribuida a los talleres de Eiffel. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Torre mirador de la Ciudad Ducal (1873) realizada en madera y hierro, atribuida a los talleres de Eiffel. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Nos acercamos hasta la localidad pinariega de Las Navas del Marqués para disfrutar de su envidiable entorno. Por él caracolean dos propuestas senderistas fáciles y amenas: el Camino de las Esculturas, un recorrido entre ganado e instalaciones artísticas al aire libre y el sendero señalizado de Paisajes de Fortines y Trincheras, un reguero de ruinas y cicatrices dejadas aquí por la Guerra Civil.

Una villa veraniega en un mar de pinares

Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Lo de veranear en el pueblo no es un invento del Turismo Rural, por mucho que se empeñen las esforzadas instituciones actuales. Al menos desde que la historia se fue escribiendo en pergaminos, resulta que quien podía se procuraba una escapada a su terruño en cuanto la cosa se ponía a tiro. Al principio esto sólo estaba al alcance de los propios reyes. Bien sabidas son las escapadas de los monarcas leoneses a sus valles de Babia para cazar osos por tiempo indefinido. Más tarde, a los monarcas se les fue sumando la camarilla de nobles y caballeros que aumentaban títulos y riqueza a un ritmo exponencial.

Todo esto viene a cuento de la querencia que pusieron en la villa de Las Navas de Pinares los vástagos de la familia Dávila, especialmente desde que en el siglo XVI Carlos I otorga el título de Marqués de Las Navas a Pedro Dávila y Zúñiga. Desde entonces y hasta el siglo XIX la historia de la villa estará tan unida a este linaje que hasta cambió su apellido por «del Marqués».

Tapiz colgado en una pared del zaguán del Castillo de Magalia. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Tapiz colgado en una pared del zaguán del Castillo de Magalia. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

Fue Pedro Dávila, personaje de gran peso político entre la nobleza abulense del siglo XVI, quien mandó construir el edificio más emblemático de Las Navas: el castillo palacio de Magalia, situado en un lugar prominente de la localidad pero, en su día, a una distancia prudencial de ésta para escenificar sobre el terreno la distancia que siempre se dio entre el vulgo y la nobleza. Levantado con la piedra de granito que da esta tierra, se caracteriza por sus tres torreones circulares y las galerías y miradores abiertas en varias de sus fachadas. Uno de los torreones, más grande, almenado y de aspecto hercúleo, haría las veces de torre del homenaje, pudiendo haber perteneciente a la fortaleza que con anterioridad a la llegada del Marqués habría existido en el lugar.

Castillo de Magalia. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Castillo de Magalia. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

El interior se articula en torno a un patio con galería y columnas. Una vez puesto en pie, el castillo residencial fue utilizado con asiduidad a lo largo de varias generaciones hasta que en 1764, al entroncar con la Casa Ducal de Medinaceli, se constituye en sede administrativa de la misma. Tras un periodo de abandono, derivado de la abolición del señorío en 1811, fue adquirido en 1906 por la Unión Resinera y donado, en 1946, para actividades de la Sección Femenina de Falange Española. Después fue Escuela Nacional de Instructoras, Escuela de Magisterio, Albergue Juvenil, y hoy pertenece al Ministerio de Cultura, quien lo destina a sede del Centro de Reuniones y Seminarios del Instituto Nacional de Artes Escénicas.

Pero la solera veraneante de Las Navas se forja sobre todo a finales del XIX. La llegada del ferrocarril a la villa facilitó enormemente el desplazamiento de una clase social adinerada, perteneciente a la nueva burguesía madrileña, que encontró en el lugar un entorno natural protegido, con buen clima y saludables pinares en los que desahogar las apreturas de la gran ciudad. Comienzan entonces a proliferar los chalés y a surgir aquí algunas de las primeras urbanizaciones puramente veraniegas de la Península.

Torre mirador de la Ciudad Ducal (1873) realizada en madera y hierro, atribuida a los talleres de Eiffel. Ha sido utilizada como torre de vigilancia de los inmensos pinares que de divisan desde ella. Fue encargada por la industria resinera a la que pertenecía la finca en aquel momento. El acceso a la plataforma se realiza a través de una original escalera doble de caracol. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Torre mirador de la Ciudad Ducal (1873) realizada en madera y hierro, atribuida a los talleres de Eiffel. Ha sido utilizada como torre de vigilancia de los inmensos pinares que de divisan desde ella. Fue encargada por la industria resinera a la que pertenecía la finca en aquel momento. El acceso a la plataforma se realiza a través de una original escalera doble de caracol. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Estanque. Ciudad Ducal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Estanque. Ciudad Ducal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

Uno de los ejemplos más singulares de este tipo de urbanización aristocrática es el de la llamada Ciudad Ducal, a tres kilómetros de Las Navas. Sumergida en un denso bosque de pinos, resulta imprescindible acercarse hasta este reducto para descubrir cómo ha sabido conservar toda la elegancia y el refinado gusto de quienes se habrían partido de risa si alguien les hubiera ofrecido un folleto que se titulara Turismo Rural. Pasear sin prisa junto a su apacible estanque y subir hasta su atalaya forestal —un singular mirador de hierro forjado a finales del XIX en los célebres talleres parisinos de Gustave Eiffel— ofrece una de las panorámicas más sugerentes y románticas sobre el inmenso mar verde que envuelve la villa.

Obra: EFIMERA DORADA de JOSÉ ANTONIO JUÁREZ SEOANE. Ruta de las Esculturas. Dehesa Boyal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Obra: EFIMERA DORADA de JOSÉ ANTONIO JUÁREZ SEOANE. Ruta de las Esculturas. Dehesa Boyal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

Con entorno tan envidiable, no extraña que Las Navas del Marqués ofrezca buenas ocasiones para el paseo tranquilo. Más allá del patrimonio histórico, ponerse las botas de caminar y recorrer sus entornos serranos es otra de las experiencias imprescindibles en Las Navas. Un ejemplo perfecto lo ofrece el Camino de las Esculturas, trazado en el entorno de la Dehesa Boyal. Se trata de una entretenida propuesta de Arte y Naturaleza, al estilo de las que tanto hemos disfrutado en la Sierra de Francia, que a lo largo de sus 2 kilómetros de trazado nos lleva, cual pulgarcitos, al encuentro de las 9 instalaciones escultóricas diseminadas entre el mismo rebollar por el que sestea el ganado. Respecto a esto último tal vez merezca la pena recordar que, aunque pacíficos e indiferentes al paso de los caminantes, no dejan de vernos como invasores de un territorio que consideran -con razón- suyo. El ganado no está ahí para que interactuemos con él y acercarnos con perros, intentar hacer fotos o aproximarnos a una cría para tocarla puede despertar en ellos repentinos y peligrosos instintos defensivos.

Este paseo circular arranca de la avenida Fuente las Dueñas y puede recorrerse tranquilamente en una hora.

Obra: TETRAMORFO VICTORIA de DIEGO CANOGAR. Ruta de las Esculturas. Dehesa Boyal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Obra: TETRAMORFO VICTORIA de DIEGO CANOGAR. Ruta de las Esculturas. Dehesa Boyal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Ruta de las Esculturas. Dehesa Boyal. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

La otra propuesta senderista, algo más exigente y también mucho más interesante es la de recorrer el sendero señalizado de Paisajes de Fortines y Trincheras. Este itinerario nos traslada de lleno a los episodios violentos de la Guerra Civil que tuvieron lugar en el entorno de la localidad, cuando estas alturas estratégicas de la Sierra de Guadarrama se convirtieron en frente de batalla. Caminar por la red de trincheras excavadas en la roca, asomarse a los pozos de tirador o inspeccionar el interior de los fortines de hormigón perfectamente conservados resulta una experiencia sobrecogedora. Un paseo donde el murmullo del viento entre las acículas de los pinos contrasta con el denso eco de la historia, ofreciendo un mirador excepcional tanto del entorno natural como de la memoria colectiva depositada en estas montañas.

Fortín y trincheras de la Posición 1 en la Ruta de senderismo "Paisajes de fortines y trincheras". Este puesto daba cobertura a la posición por el sur. 9 km de recorrido. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Fortín y trincheras de la Posición 1 en la Ruta de senderismo “Paisajes de fortines y trincheras”. Este puesto daba cobertura a la posición por el sur. 9 km de recorrido. Las Navas del Marqués. Ávila. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;

  • CÓMO LLEGAR. Las Navas del Marqués se encuentra en el sureste de la provincia de Ávila. Desde la capital se llega por la C-505.
  • CIUDAD DUCAL. Para llegar desde Las Navas del Marqués a esta urbanización residencial hay que tomar la C-505 en dirección a Ávila. A los tres kilómetros, en una raqueta, aparece el indicador. Trazada en el interior de un denso pinar, cuenta con acogedores rincones, como el de su apacible estanque o el que se descubre en su parte alta, junto a las piscinas y el club social. Allí se alza una encantadora atalaya forestal, forjada el siglo pasado en los parisinos talleres de Eiffel.
  • LAS NAVAS DEL MARQUÉS. Otros rincones monumentales de la villa son el monasterio de Santo Domingo y San Pablo (s. XVI); la iglesia de San Juan Bautista y la ermita del Santísimo Cristo de Gracia.

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